Ayuno: qué es, beneficios, tipos y cómo hacerlo

El ayuno se caracteriza por ser un período de horas o días en el que no se consumen alimentos y/o líquidos, pudiendo realizarse con fines religiosos o indicarse para el tratamiento de la epilepsia o la realización de algunos exámenes, como análisis de sangre y endoscopias.

Además, el ayuno, especialmente el ayuno intermitente, también es una herramienta terapéutica que puede utilizarse para mejorar el metabolismo del organismo, reducir el estrés oxidativo y la inflamación, favoreciendo la pérdida de peso.

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Es importante que el ayuno se realice bajo la orientación de un médico o nutricionista, para recibir recomendaciones adecuadas sobre qué consumir antes y después del ayuno, y así evitar deficiencias nutricionales y complicaciones para la salud.

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Cómo hacer el ayuno

Para hacer ayuno, es fundamental acudir a una consulta con un médico o nutricionista para evaluar el estado de salud general y recibir las indicaciones nutricionales adecuadas, que varían según los objetivos de cada persona.

Para la realización de exámenes, como análisis de sangre, endoscopia o colonoscopia, la recomendación suele ser permanecer entre 2 y 12 horas sin comer. En algunos casos, también puede indicarse la exclusión de líquidos durante este período, dependiendo del tipo de examen.

En el caso del ayuno intermitente, también es importante excluir de la dieta los alimentos ultraprocesados, ricos en azúcar y grasa, como pasteles, helados, dulces, frituras y comidas rápidas, algunos días antes de iniciarlo. La duración del ayuno intermitente puede variar entre 16 y 36 horas. 

Las indicaciones para el ayuno religioso varían según la práctica religiosa, pudiendo recomendarse el consumo de ciertos alimentos o la exclusión total de alimentos y/o líquidos de la dieta.

Tipos de ayuno

Los principales tipos de ayuno son: 

1. Ayuno religioso

El ayuno religioso generalmente se practica con el objetivo de mejorar el estado de conciencia, la conexión con lo divino y el bienestar general, variando según el tipo de religión que se siga.

En la religión musulmana, por ejemplo, el ayuno se practica durante el Ramadán, durante el cual, por lo general, se permanece un período de 12 horas sin comer ni beber, alternando con un período de 12 horas de alimentación e hidratación.

En la religión cristiana ortodoxa griega y en el ayuno de Daniel, en cambio, solo se excluyen ciertos tipos de alimentos de la dieta durante algunos días, manteniendo generalmente una alimentación de tipo vegetariano.

2. Ayuno terapéutico

El ayuno terapéutico puede utilizarse para mejorar el metabolismo del organismo, reduciendo el estrés oxidativo y la inflamación, favoreciendo la pérdida de peso y ayudando a prevenir algunas condiciones, como el envejecimiento prematuro, el síndrome metabólico, la hipertensión y la diabetes.

Además, el ayuno puede mejorar las funciones de las células del sistema nervioso central y, por ello, también puede recomendarse como apoyo en el tratamiento de la epilepsia.

3. Ayuno para análisis

El ayuno para la realización de exámenes generalmente consiste en la exclusión total de alimentos o líquidos durante un período de entre 2 y 12 horas, como en el caso del ayuno para análisis de sangre destinados a evaluar el hemograma, el colesterol y la glucosa.

Otros exámenes que analizan el tracto digestivo, como la endoscopia, la ecografía abdominal y la colonoscopía, también requieren ayuno de alimentos o líquidos durante un período de entre 4 y 12 horas.

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Principales beneficios del ayuno

Los principales beneficios del ayuno intermitente son:

  • Prevenir el envejecimiento prematuro, ya que ayuda a combatir el exceso de radicales libres, responsables de los daños en las células sanas del organismo.
  • Reducir el riesgo de diabetes tipo 2, porque mejora la función de la insulina, la hormona encargada de regular los niveles de glucosa en la sangre.
  • Favorecer la pérdida de peso, ya que el ayuno estimula el uso de las reservas de azúcar y obliga al cuerpo a utilizar las células de grasa como fuente de energía.
  • Proteger la salud del corazón, al reducir la inflamación y combatir los radicales libres, promoviendo la salud de las arterias y equilibrando los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.

El ayuno también reduce la inflamación, lo que mejora la función de las bacterias beneficiosas del intestino, equilibrando la flora intestinal y ayudando a prevenir problemas como la diarrea y el estreñimiento.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios más comunes del ayuno incluyen fatiga, insomnio, náuseas, dolor de cabeza, aumento del volumen de orina, mala digestión, eructos, dolor o malestar abdominal y debilidad muscular.

Además, el ayuno prolongado durante varias semanas o meses puede provocar efectos más graves, como dificultad para evacuar o eliminar gases, hinchazón abdominal, alteraciones en los latidos del corazón, cálculos renales e incluso la muerte.

Contraindicaciones

El ayuno no está recomendado para personas con anemia, diabetes tipo 1, presión baja o insuficiencia renal o hepática. Del mismo modo, no se recomienda para personas mayores ni para aquellas con antecedentes de anorexia, bulimia, compulsión alimentaria o bajo peso.

Los niños no deben realizar ayuno, ya que están en una etapa en la que el organismo necesita más nutrientes para su crecimiento y desarrollo. Tampoco se recomienda el ayuno para mujeres embarazadas o en período de lactancia.