Las cucarachas no tienen aguijón, por lo que no pican, sino que muerden. Estas pueden morder para alimentarse de pequeñas partículas y materiales suaves. Este insecto normalmente utiliza sus mandíbulas para roer o romper pequeños trozos de alimentos, pero morder a una persona no parece ser un comportamiento habitual.
Cuando una cucaracha muerde la piel, podrían ocurrir diversos efectos, como irritación cutánea, reacciones alérgicas o infecciones en la zona afectada. Además, existe un mayor riesgo de transmitir microorganismos relacionados con intoxicaciones alimentarias.
Por eso, aunque no parece ser común que una cucaracha muerda a una persona, en caso de sospecha de algún problema, lo ideal es consultar a un médico para una evaluación y comenzar el tratamiento más adecuado.